DECIDIDOS
A MARCAR LA DIFERENCIA
Salmos
101
1. Misericordia y juicio cantaré;
A ti cantaré yo, oh Jehová.
2. Entenderé el camino de la
perfección
Cuando vengas a mí.
En la integridad de mi corazón andaré en medio de mi casa.
3. No pondré delante de mis ojos
cosa injusta.
Aborrezco la obra de los que se desvían;
Ninguno de ellos se acercará a mí.
4. Corazón perverso se apartará de
mí;
No conoceré al malvado.
5. Al que solapadamente infama a su
prójimo, yo lo destruiré;
No sufriré al de ojos altaneros y de corazón vanidoso.
6. Mis ojos pondré en los fieles de
la tierra, para que estén conmigo;
El que ande en el camino de la perfección, éste me servirá.
7. No habitará dentro de mi casa el
que hace fraude;
El que habla mentiras no se afirmará delante de mis ojos.
8. De mañana destruiré a todos los
impíos de la tierra,
Para exterminar de la ciudad de Jehová a todos los que hagan iniquidad.
Si miramos
el título de este Salmo, no habría más palabras que decir: “Promesa de vivir
rectamente”; esta fue una declaración poderosa que se propuso el rey David para
su vida y su reinado. Este rey, es uno de los más recordados en la historia de
la biblia y de Israel: fue rey, sacerdote y profeta, algo totalmente extraño
para aquellos días, ya que en ese tiempo habían tres clases de líderes importantes para el pueblo de Israel:
1 - Los
reyes, que eran la personas encargadas de poner la justicia moral y legal en
funcionamiento por ser cabeza de gobierno
2 - Los sacerdotes,
quienes representaban a Dios ante el pueblo y al pueblo ante Dios
3 - Los
profetas, encargados de revelar la verdad de Dios
Sin embargo,
los reyes y los sacerdotes procedían de tribus diferentes: el sacerdote era de
la familia de Leví y el rey de la familia de Judá. Por lo general un rey no podía
ser sacerdote, y David realizaba las tres funciones.
Dios
estimaba tanto el corazón de David, que es por medio de este mismo rey quien
desciende nuestro Mesías, a pesar de los errores cometidos por él (en lo que
respecta al tema de Urías el heteo); “Misericordia y juicio cantaré; A ti cantaré yo, oh Jehová.” La misericordia y el juicio, fueron partes fundamentales
del carácter del Rey David: teniendo la oportunidad de asesinar a sus opresores
(Saúl), no lo hizo.
“Entenderé el camino
de la perfección. Cuando vengas a mí. En la integridad de mi corazón andaré en
medio de mi casa.” David tenía claro dos cosas: 1) la presencia de Dios le revelaba
el camino que debía seguir: rectitud; y 2) que esa rectitud produciría un
corazón íntegro en él.
“No pondré delante de
mis ojos cosa injusta”, es decir, que sus ojos no verían el pecado; muchos
podríamos juzgar a David en este punto, fue en esta parte donde él falló, pero
en la biblia no se registra otro episodio donde el rey haya fallado, es más, se
hace énfasis en que tenía un corazón conforme al de Dios.
Desde la segunda parte del versículo tres hasta el verso ocho del Salmo
101, David sigue con su propósito de marcar la diferencia. Para las personas
que se mueven en el ámbito político, estar allí significa colaborar con
diferente gente, de diversos grupos, así le guste o no. Pero David, siendo el
jefe de estado se compromete a mantenerse libre de estas alianzas, desea tener
una administración limpia, incluyéndose a él mismo.
¿Está usted dispuesto a marcar la diferencia con El Señor?
Ya hay bastantes religiosos, en este mundo, que en la congregación cada
domingo son una cosa y en sus casas, trabajos, escuelas, universidades, etc, son
otros. Bien lo dijo el apóstol Pedro. “Mas vosotros
sois linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido por Dios,
para que anunciéis las virtudes de aquel que os llamó de las tinieblas a su luz
admirable” (1 Pe 2:9); el Señor Jesús nos permitió ser reyes y sacerdotes al
mismo tiempo, sin dejar de un lado que también nos hizo santos; no somos
cualquier persona, somos LOS HIJOS DEL REY DE REYES Y SEÑOR DE SEÑORES,
llamados a marcar una diferencia, a pesar de que estamos en este mundo pero no
pertenecemos a él, nuestra ciudadanía es celestial. El mismo Señor afirma que a
los tibios los vomitará de su boca (Apocalipsis 3:16);
¿ha tomado usted agua tibia?, yo lo he hecho y lo único que produce es ganas de
vomitar, es más, la utilizan como un remedio casero para provocar náuseas
cuando alguien ha ingerido alimentos y se ha intoxicado.
Hoy mi invitación es a
que te decidas a llevar una vida recta, que se logra por medio de la comunión
con el Padre Celestial, quien transformará tu corazón, te revelará las cosas
que debes hacer, agradables a ÉL, y
también a que te cuides de hacer alianzas con el enemigo.
Bendiciones
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