CLAMA A MÍ...

Jeremías 33: 3. Clama a mí, y yo te responderé, y te enseñaré cosas grandes y ocultas que tú no conoces.

Existe en el hombre, una gran necesidad por conocer su futuro, lo que le acontecerá, lo que vendrá, y por ello muchos acuden a la práctica de la brujería, consultar las cartas y otras tantas para conocerlo y que les sea revelada su suerte; todos esperamos que nuestro mañana sea más reconfortante que nuestro pasado, y esto era lo que le sucedía a Israel.

Israel se encontraba cautivo en Babilonia, con un futuro no muy prometedor, pero es en estos momentos dónde Dios le habla al profeta Jeremías diciendo “Clama a mí, y yo te responderé…”; si leemos el capítulo 32 de Jeremías, Dios estaba cansado del su pueblo por los pecados que había cometido en su contra: la idolatría. Si bien sabemos, la orden de Dios a Israel al entrar en la tierra prometida era la de no contaminarse con los dioses ajenos de sus vecinos, cosa que no sucedió, y que más adelante se convirtió en piedra de tropiezo. Si leemos con atención, Dios dice “Clama a mí”, la definición de clamar según el diccionario de la Real Academia Española es: exigir, pedir vehementemente o a gritos; la confianza del pueblo de Israel no estaba puesta en Dios sino en los ídolos (baal), a quien rendían culto, tributos y sacrificios; el llamado de atención de Dios a su pueblo es a que vuelvan su confianza netamente a ÉL, a mí es a quien tienes que clamar, a quien tienes que pedir ayuda.

Las demandas de Dios siempre tienen una consecuencia, en este caso el resultado de clamarle a Él es: “yo te responderé, y te enseñaré cosas grandes y ocultas que tú no conoces”, en otras palabras es algo así como: pídeme que Yo te voy a dar
Cuando usted le enseña algo a alguien, usted le está dando las herramientas necesarias para cambiar su situación, en este caso Dios quería que su pueblo le pidiera la salvación y la libertad, para ÉL poder darles las herramientas y salir adelante; el pueblo estaba cautivo, desolado, todo lo habían perdido, sus tierras ya habían perdido gran valor, pero Dios tenía una esperanza para ellos “He aquí que yo les traeré sanidad y medicina; y los curaré, y les revelaré abundancia de paz y de verdad.”(Jer 33:6).


Usualmente nos desesperamos, y acudimos a prácticas innecesarias para conocer nuestro futuro, todos anhelamos la prosperidad, la salud y el amor, y la respuesta está en Dios, en clamarle a ÉL, en pedirle solo a ÉL, Su palabra es clara: clama y yo te responderé, y te voy a decir que hacer para salir adelante.

Bendiciones

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