CORAZONES DISPUESTOS
Los sacrificios de Dios son el espíritu quebrantado;
Al corazón contrito y humillado no despreciarás tú, oh Dios.
Al corazón contrito y humillado no despreciarás tú, oh Dios.
Salmos 51:17
Hay momentos claves en la vida del cristiano, uno
de ellos es en el que le falla Dios o peca; y muchos comienzan a sentirse
abatidos, sin salida, quieren dejarlo todo (en su relación con El Señor),
avergonzados, etc. Es esa misma actitud que tuvieron Adán y Eva cuando pecaron:
lo primero que hicieron fue esconderse de la presencia de Dios, contrario a lo
que hizo el Rey David, que como ya sabemos, adulteró con una mujer, asesinó al
esposo de aquella para esconder su falta, luego fue confrontado por Dios a
través del profeta Natán y de allí nace el Salmo 51; este Salmo es un texto
claro de la actitud que Dios espera que nosotros tengamos al pecar: un corazón
que reconoce su falta y que está dispuesto a cambiar.
¿Sabía usted que Dios no necesita personas perfectas
sino personas que se dejen perfeccionar?
Marcos 2:17: Al oír
esto Jesús, les dijo: Los sanos no tienen necesidad de médico, sino los
enfermos. No he venido a llamar a justos, sino a PECADORES.
Todas las naciones tienen sus héroes, y son
recordados por sus grandes hazañas y proezas, incluso tienden a esconder las
fallas de estos personajes por medio de historias con el fin de mostrarlos perfectos,
mientras que La Biblia no nos oculta las faltas y pecados de los líderes, es
más, David no intentó ocultar su pecado y es el Salmo 51 que nos demuestra la
reacción del rey al ser atrapado fallando. El pueblo de Israel quizás ha sido
el único pueblo que ha utilizado la literatura heroica acerca de las faltas de
sus héroes y no de sus logros militares.
Ahora, usted no es perfecto, pero así Dios lo
escogió, aún desde antes de su nacimiento (Jeremías 1:5: Antes
que te formase en el vientre te
conocí, y antes que nacieses te santifiqué, te di por profeta a las naciones).
David no fue perfecto y la misma Biblia nos dice que Dios lo tenía como su
amigo, que tenía un corazón conforme al corazón de Dios.
Entonces, ¿cuál debe ser nuestra actitud cuando
pecamos?, acá le dejo unas recomendaciones basadas en el Salmo 51:
1. RECONOCER
QUE HEMOS PECADO: V.1. Ten piedad de mí, oh Dios,
conforme a tu misericordia; Conforme a la multitud de tus piedades borra mis
rebeliones. 2. Lávame más y
más de mi maldad,Y límpiame de mi pecado. 3. Porque yo reconozco mis rebeliones,Y mi pecado está
siempre delante de mí. 4. Contra
ti, contra ti solo he pecado,Y he hecho lo malo delante de tus ojos; Para que
seas reconocido justo en tu palabra, Y tenido por puro en tu juicio. 5. He aquí, en maldad he sido
formado, Y en pecado me concibió mi madre.
Es totalmente
necesario, reconocer que hemos pecado. El pecado es el resultado de una acción
preconcebida en nuestras mentes y corazones, y por ello debemos rendirnos ante
Dios aceptando nuestras faltas.
2. BUSCAR LA
PRESENCIA DE DIOS NUEVAMENTE: V. 6. He aquí, tú amas la verdad en lo
íntimo, Y en lo secreto me has hecho comprender sabiduría.
David era rey, pero
también era sacerdote, por ello conocía la importancia de arrepentirse pero
sobre todo de estar en comunión e intimidad con Dios, porque fue allí en esa
intimidad donde el Espíritu Santo le reveló la magnitud de las acciones
cometidas, fue en lo secreto dónde este hombre tuvo la convicción de pecado y
se arrepintió de corazón. Muchos cuando fallan, lo que hacen es tener
remordimiento, y por esta razón vuelven y caen en pecado, convirtiéndose en un
círculo vicioso, pero cuando dejamos actuar al Espíritu Santo, El mismo nos
fortalece para que nuestras debilidades no sean más debilidades.
3. DEJARSE
LIMPIAR: V. 7. Purifícame con
hisopo, y seré limpio; Lávame, y seré más blanco que la nieve. 8. Hazme oír gozo y alegría, Y se
recrearán los huesos que has abatido. 9. Esconde
tu rostro de mis pecados, Y borra todas mis maldades.
Después
de estar en la presencia de Dios con un verdadero arrepentimiento, llega un
momento muy especial: la hora de ser limpio; allí es donde el Espíritu Santo
sana esos huesos quebrantados por la culpa, nos quita la suciedad y trae el
gozo que tanto necesitamos.
4. ESTAR
DISPUESTO A LA TRANSFORMACIÓN: V.10. Crea en mí, oh Dios, un corazón limpio, Y renueva un espíritu
recto dentro de mí. 11. No
me eches de delante de ti, Y no quites de mí tu santo Espíritu. 12. Vuélveme el gozo de tu
salvación, Y espíritu noble me sustente.
Cuando adquirimos un
verdadero arrepentimiento, esto conlleva a que tengamos una transformación
contundente; David estuvo totalmente arrepentido de sus acciones, y podemos ver
que más adelante la Biblia no menciona más esta debilidad del rey, así mismo
nosotros debemos estar dispuestos a que haya un cambio radical, porque cuando
pecamos deliberadamente, abusando de la gracia puede ocurrir que la presencia
de Dios se aparte de nuestras vidas y quedemos a merced del enemigo.
5. SER
TESTIMONIO VIVO: V.13. Entonces enseñaré a los transgresores tus caminos, Y los pecadores
se convertirán a ti. 14. Líbrame
de homicidios, oh Dios, Dios de mi salvación;
Cantará mi lengua tu justicia. 15. Señor, abre mis labios, Y publicará mi boca tu alabanza.
Cantará mi lengua tu justicia. 15. Señor, abre mis labios, Y publicará mi boca tu alabanza.
¿sabe que sucede
cuando hay un verdadero arrepentimiento en su vida?, usted se convierte en un
vivo testimonio de lo que Dios hace en tu vida. David hasta hoy es un ejemplo
en nuestras vidas cristianas, lo invito a que usted se arrepienta por completo
sus pecados, tenga una comunión íntima con El Padre, El Hijo y El Espíritu
Santo; quizá por la falta de ese arrepentimiento genuino sus familiares no han
llegado a los pies de Cristo
Lo que Dios espera de
usted es un corazón conforme a ÉL, v. 17. Los
sacrificios de Dios son el espíritu quebrantado; Al corazón contrito y humillado no despreciarás tú, oh Dios.
La misma palabra nos dice que el sacrificio más agradable para ÉL es un corazón
que reconoce sus faltas, que no le interesa otras cosas que sacrifiques si vas
a permitir que el pecado permanezca; el corazón (a nivel espiritual) es una
parte fundamental en la relación con Dios, de allí mana la vida, y es allí
dónde verdaderamente somos transformados, si nuestro corazón es totalmente
entregado al Señor, se verá reflejado ese cambio en todos los aspectos de
nuestra vida.
Hoy te
invito a que tengas un corazón dispuesto al arrepentimiento genuino, conforme a
lo que Dios desea, déjate transformar, procura permanecer constantemente en la
presencia del Señor y verás su gloria.
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